sábado, 9 de septiembre de 2017

Ascensión al Palas 2.969 m, por la chimenea de Ledormeur, desde el embalse de la Sarra

Situada en la confluencia fronteriza, entre España y Francia, el pico Palas con sus 2.969 metros, es la primera cumbre desde el océano, en superar los 2.900 metros.

En algunos mapas, también es conocido como Castet deus Mourrous y Mourrous, denominación que parece ser origen del nombre Pîco de los Moros, que ha terminado aplicándose al Balaitous.

Sus ascensiones más frecuentes, son desde Francia, por la arista de los Geodésicos, que fue la primera vía por la que se corono el Palas, por un error de los oficiales geodésicos Peytier y Hosard, que pretendían coronar en el año 1.825 la cima del Balaitous o desde España, por la chimenea de Ledormeur, ascendida a principios del S.XX por el pireneista, fotógrafo y escritor Georges Ledormeur, autor entre otras muchas de la Guía del Pirineo Central.

Este año, me he reservado una semana de vacaciones, para hacer con Carlos (Zancadas Ligeras), cuatro salidas a pirineos; el objetivo principal es subir al Palas, cuya ascensión ya intentamos el año pasado, pero nos fue imposible, por el mal tiempo que hizo el día que seleccionamos.

De momento, este año la cosa no pinta bien, el domingo pasado tuvimos que cambiar de planes e irnos a la Sierra de Guara, para quitarnos el gusanillo de monte; entre semana, el mal tiempo  (lluvia, tormentas e incluso granizo) a sido la tónica general.

Para este fin de semana, parece que por fin, habrá tres días de buen tiempo, así que el viernes es el día escogido, ya que el martes queremos hacer algo más, y contra más tarde hagamos el Palas, más difícil será sacar otro día de montaña. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc, y para saber como llegar al punto de inicio, en el siguiente enlace "Como llegar"




Como hoy nos espera una larga jornada de alta montaña, sobre las ocho de la mañana llegamos al embalse de la Sarra, donde dejamos el coche.

La mañana es fresca, tan solo tenemos 4º grados, y las previsiones para hoy son bastante buenas para caminar, ya que nos superaremos los 18º, aunque también indican que la divisoria con Francia, las nubes se agarrarán, así que es muy posible, que desde la cima del Palas, hoy la visibilidad sea escasa o nula.

En apenas diez minutos nos ponemos en marcha, caminamos unos metros por la pista, hasta alcanzar el puente de las Faxas, por el que cruzamos el río Aguas Limpias, desde el que podemos, ver la preciosa estampa que forma el pico Arriel.

Ya en la margen derecha del río, enlazamos con el GR.11 que sube hasta el Refugio de Respomuso, por el que continuamos dirección Norte/Oeste, en ligero ascenso, dejando por unos minutos la compañía del río, que poco a poco va quedando abajo, hasta descender de nuevo hasta su cauce en el conocido Llano de Corralones; punto en el que converge el sendero que desde la Sarra, sube hasta este lugar por la margen izquierda.

Durante apenas cien metros, caminamos pegados al río, por amplio sendero; rápidamente, comenzamos a ascender, por un camino empedrado, por el que siguiendo las marcas rojas y blancas del GR.11, alcanzamos el área recreativa de las Tornalizas, que dejamos a nuestra derecha, y casi seguido, la bifurcación que permite realizar la vuelta a la Peña Foratata, que hoy, no es nuestro objetivo.

Tras un par de lazadas, pasamos junto a la cascada que forma el barranco de Balsaroleta, cuyas cristalinas aguas, desembocan varios metros más abajo, en el cauce del río Aguas Limpias; antes de entrar en el bosque, aprovechamos para echar una mirada atrás, en el que sin duda destaca la forma puntiaguda, de una de las dos cimas de la Peña Foratata.

Desde el embalse de la Sarra, caminamos hasta alcanzar el puente de las Faxas

Desde el que podemos disfrutar, de la bonita estampa, que forma el pico Arriel
Una vez en la margen derecha del río

Caminamos, por amplio sendero, tomando de referencia las marcas blancas y rojas del GR.11


Tras un par de lazadas, pasamos junto a la cascada que forma el barranco de Basaroleta

Que desemboca, varios metros más abajo, en el río Aguas Limpias
Antes de adentrarnos en el bosque, echamos una mirada atrás, donde destaca la Peña Foratata

De nuevo en marcha, nos adentramos en la Selva de la Laña, espectacular y frondoso hayedo, donde los rayos de sol, apenas penetran en todo el día, en el que a pesar de la fresca mañana, aprovechamos para hacer un pequeño alto en el camino, para comenzar a quitarnos prendas de abrigo, echar un trago de agua, y ya de paso hacer unas fotografías, que el lugar bien lo merece, aun habiendo pasado por aquí en infinidad de ocasiones.

Siguiendo las marcas blancas y rojas, caminamos por medio del hayedo, paralelos al cauce del río Aguas Limpias, que no vemos, debido a la espesa vegetación, pero cuyas aguas podemos oír, ya que en este tramo el río baja encañonado, varios metros por debajo de donde nos hayamos.

Sobre la cota 1.590 metros, alcanzamos el espectacular torrente, que forma la unión de los barrancos de la Soba y el Garmo Negro, donde nos detenemos unos segundos para disfrutar de él. Después, lo cruzamos por una pasarela de hormigón, y unos metros más adelante, llegamos al desvío para subir al pico Arriel, por el collado de la Soba, opción que descartamos, ya que nosotros debemos tomar, el desvío que subo a los ibones de Arriel, que aunque pueda parecer lo mismo, no lo es, ya que acceder a los ibones desde el pico Arriel, es sumamente complicado.

Así que haciendo caso omiso a la bifurcación, nosotros seguimos caminando por el sendero principal, casi siempre en suave ascenso, ahora por el hayedo de la Selva de Soba, zona de avalanchas, que sin duda se dejan notar, por la cantidad de hayas que se encuentran arrancadas en la ladera, y otras en el cauce del río, formando una presa natural.

Cuando alcanzamos el tercer kilómetro, el bosque por unos minutos da paso, al estrechamiento conocido como el Paso del Onso, peligroso en invierno, por ser una zona propensa a avalanchas, y por la dura capa de hielo que se forma en este tramo, al filtrarse las aguas de varios barrancos sobre el sendero, siendo más utilizada la vía del collado de Musales para llegar hasta el refugio de Respomuso, aunque el resto del año, tan solo se embarra, por lo que vamos avanzando pisando, sobre las piedras que hay colocadas en el sendero, mientras disfrutamos de la cúspide del Arriel, que se alza sobre el bosque.

El trasiego de personas a estas horas es brutal, la mayoría suben al refugio de Respomuso, aunque algunos bajan sin una misera mochila, y en pantalón corto (después pasa lo que pasa), cosa que nos deja perplejos. 

Sobre la cota 1.700 metros, nos adentramos en el bonito Llano de Cheto, donde el camino se abre, y los rayos de sol, penetran entre las frondosas ramas de las hayas, que bajo su reconfortante sombra vamos caminando.

Poco a poco, el bosque va clareando, hasta que definitivamente salimos a cielo abierto; las vistas desde este punto son espectaculares, ya que al fondo podemos disfrutar del pequeño circo sobre el que el río Aguas Limpias se precipita, formando una preciosa cascada, y a nuestra izquierda, la gran cascada que forma el barranco de Arriel, que vadeamos por las piedras, aunque antiguamente había una pasarela metálica, que cada invierno con las avalanchas, acababa arrastrada hasta el río.

Ya en la otra orilla, el terreno se vuelve más abrupto, las piedras colonizan el sendero, comenzamos a ganar desnivel de forma rápida, por un aéreo sendero, que dirección Este, va virando hacia el Sur, hasta alcanzar la cabecera del barranco de Aguas Limpias, punto en el que llegamos a la bifurcación, que indica el desvío hacia los ibones de Arriel.

Después de la pausa, nos adentramos en la Selva de la Laña

Espectacular hayedo

Sobre el que se precipita el torrente, que forma la unión de los barrancos de la Soba y Garmo Negro

Por unos metros, el bosque desaparece, atravesamos el Paso del Onso, desde el que vemos el Arriel

Superado, continuamos caminando por la espectacular Selva de Soba

Que da paso al Llano de Cheto, donde el barranco se abre, dejando pasar los rayos de sol

Fuera del bosque, a lo lejos, podemos ver el pequeño circo, sobre el que el río Aguas Limpias se precipita
Y a nuestra izquierda, la gran cascada que forma el barranco de Arriel


Nada más vadearlo, el terreno se vuelve más abrupto

Y en fuerte ascenso, ganamos rápidamente desnivel, hasta llegar al desvío a los ibones de Arriel

Junto al cruce, aprovechamos para hacer un alto en el camino, comemos, bebemos, y charramos con algunos de los numerosos grupos, compuestos muchos por niños, que ascienden al refugio. Después, abandonamos el GR.,11, tomamos el desvío hacia los ibones de Arriel (1h 30'), a los que nos encaminamos, por un estrecho sendero, por el que atravesamos un corto tramo de bosque, dejando abajo el Llano de Cheto, y desde el que vamos apreciando las curiosas formas que van tomando las rocas, realizando alguna que otra sencilla trepada.

Sobre la cota 1.875 metros, dejamos atrás definitivamente el bosque, que nos ha acompañado durante larga parte del recorrido, a partir de aquí, no dispondremos de más sombras, y nos adentramos en terreno de alta montaña, en el que hay que saber desenvolverse con soltura.

Echando un vistazo, comprobamos que el antiguo sendero que iba pegado al cauce del barranco de Arriel, ha sido borrado por una avalancha, ahora el nuevo atraviesa un corto canchal, con grandes bloques de piedra, por el que vamos descendiendo, tomando de referencia los hitos que hay colocados a lo largo de este, hasta alcanzar el cauce del barranco de Arriel, que vadeamos por las piedras, en el punto indicado con un hito.

Una vez en la margen derecha del barranco, echamos una mirada al horizonte; a lo lejos a nuestra izquierda, vemos un collado, que aunque parece el camino correcto, no lo es, ya que nosotros debemos ir en busca del barranco de Arriel, que unos metros más adelante se precipita, formando una bonita cascada, alimentada por la cuenca de los ibones de Arriel, que son nuestro primer objetivo de la jornada.

Antes, nos quedan por superar más de 200 metros de desnivel positivo, de una larga pedrera, así que rápidamente, nos ponemos en marcha. Los primeros metros son algo confusos, ya que el sendero ha desaparecido, y los hitos se encuentran desperdigados en todas las direcciones.

Nosotros visualizando el sendero más arriba, optamos por trazar una linea recta, buscando las zonas más limpias, hasta enlazar con el sendero, por el que continuamos dirección Norte, realizando varias lazadas, que nos permiten avanzar cómodamente, sin excesivos esfuerzos, hasta alcanzar el punto más elevado de la pedrera, desde el que ya podemos ver la entrada a la cuenca superior de los Arriles, en el que se ubica la presa, del ibonet de Arriel, y donde por primera vez, se muestra ante nuestros ojos el rey de la zona, el Balaitous o Pico de los Moros.

Ante tan buenas perspectivas, nos ponemos de nuevo en marcha, virando poco a poco, hasta orientarnos hacia el Este, tomando de referencia unas marcas rojas, que aparecen de forma discontinua, pero suficiente para ir por el sendero correcto, por el que tras medio kilómetro, llegamos a la Majada de Arrieles, en el que obtenemos unas fantásticas visión del ibonet de Arriel, con el Balaitous de fondo.

Tras la pausa, abandonamos el GR.11, y cogemos un estrecho sendero

Por el que vamos dejando abajo el Llano de Cheto

Y algunas formaciones curiosas, que nos llaman la atención


Sobre la cota 1.875 metros, dejamos el bosque y atravesamos una zona de bloques de granito

Por la que descendemos, hasta llegar a la altura del barranco de Arriel, que vadeamos

Ahora, debemos ir hacia la cuenca del Arriel, que unos metros más arriba, forma una bonita cascada

Antes, afrontamos una larga pedrera, por la que vamos realizando sucesivas lazadas
Hasta que llegamos al punto más elevado, donde se asoma, el Balaitous o Pico de los Moros


Poco a poco, vamos virando hacia el Este, rodeando la montaña

Hasta llegar a la Majada de los Arrieles, en el que se ubica el ibonet de Arriel









Si las vistas hacia el Balaitous nos encandilan, las que tenemos a nuestras espalda no desmerecen, con la Sierra de Partacua, Peña Foratata, Punta Escarra, y el Collarada, entre otros muchos.

En este recoleto rincón, nos detenemos para descansar, mientras nos alcanzan Ainhoa y Josu, una pareja de montañeros vascos, con los que nos hemos cruzamos al inicio del sendero, de acceso a los ibones de Arriel.

Como pernoctan en el refugio de Respomuso, su idea inicial era hacer la circular que desde el mismo refugio, va a los ibones de Arriel, pero al comentarles que nosotros subíamos al Palas, nos preguntan si pueden acompañarnos, cosa que nos parece bien, así que a partir de ahora seremos cuatro.

Entre las montañas, corre una ligera brisa, al estar parados, notamos algo de fresco, así que nos ponemos los cortavientos, y reanudamos la marcha, rodeando el ibonet, dejando a nuestra derecha, el sendero por el que en una hora se llega hasta el refugio de Respomuso, opción que igual escogemos a la vuelta, para variar el recorrido.

Con la mirada puesta en los colosos de la zona, donde ahora también asoman las dos cimas de la Frondella, caminamos pegados al cauce del barranco de Arriel, por su margen izquierda. Pasamos junto a un gran hito de piedras, y unos metros más adelante, vadeamos el barranco por una presa construida en piedra seca, por la que pasamos a la margen derecha, donde el barranco por unos segundos se encajona.

Una vez al otro lado, alcanzamos la cubeta del ibón inferior de Arriel, donde ante nuestros ojos emerge la imponente figura del Palas, que desde aquí intimida, aunque una vez metidos en harina, veremos si es tan fiero como parece.

Ensimismados ante tanta belleza, es hora de seguir, porque a pesar de parecer cercano, nos quedan unas cuantas horas para coronarlo, ya que desde la base de la pedrera hasta la cima, son unas dos horas de duro avance, por lo que tras realizar unas cuantas fotografías, comenzamos a rodear la cubeta del ibón, por amplio sendero, dirección Norte/Este dejando a nuestra derecha las vías de acceso al Frondiellas, mientras disfrutamos de las vistas que tenemos del Palas y el Puerto de Lavedán.

Definitivamente, atrás va quedando el ibón inferior de Arriel, mientras nos encaminamos por cómodo sendero, hacia un caos de bloques de granito, que cubren por completo el barranco de Arriel, en el que desembocan varios torrentes, donde siguiendo los hitos, nos vamos moviendo con soltura, siempre buscando las zonas más limpias, evitando tener que saltar de bloque en bloque, aunque no siempre en posible.

Después de tres horas y media, desde el embalse de la Sarra, alcanzamos la cubeta del ibón superior de Arriel, que rodeamos hasta su punto intermedio, donde desagua el sobrante del ibón de Chelau, en el aprovechamos para descansar, comer, y reponer agua, ya que este es el último punto de acopio hasta la cima.

Las vistas hacia atrás no desmerecen, la Sierra de Partacua, Punta Escarra y Collarada
Pegados al barranco de Arriel, caminamos disfrutando de las vistas del Balaitous, y la Frondella

Tras pasar un gran hito, cruzamos el barranco por una presa realizada en piedra seca

Que al pasar, nos deja en el ibón inferior de Arriel, desde el que divisamos la imponente figura del Palas

Después de disfrutar de las vistas, rodeamos la cubeta del ibón

Donde no podemos quitar la mirada, del Palas, y el Puerto de Lavedan

Definitivamente, dejamos el ibón inferior de Arriel, y seguimos pegados al barranco de Arriel

Hasta que nos internamos en un caos de bloques de granito, donde nos guiamos por los hitos

Hasta alcanzar el ibón superior de Arriel, que rodeamos hasta llegar al desague del ibón de Chelau

Amplio panorama el que se divisa desde aquí, en el que sin duda destaca la figura del pico Arriel, que desde el inicio del recorrido se ha dejado ver. Con energías renovadas, nos ponemos en marcha, a unos metros de donde hemos descansando, vemos una piedra que indica “Palas”, punto en el que se bifurca el sendero en dos, hacia el Este la subida al Balaitous por la Gran Dianal, y al Norte al Palas, que aunque parezca cercano, nos quedan por superar, 700 metros de desnivel positivo, atravesando una larga y pronunciada pedrera.

En un par de minutos, terminamos de rodear la cubeta del ibón, y alcanzamos la base de la pedrera, que desde abajo impresiona. Sin pensarlo mucho, comenzamos el ascenso, por medio de la pedrera, siguiendo los restos de una trocha, realizada por el transito de personas, tomando de referencia las marcas rojas, a las que vamos muy atentos de no perder, ya que nos llevarán justo a la entrada de la chimenea de Ledormeur, aunque no es fácil encontrarlas, ya que no se prodigan en exceso.

En un punto determinado, nos detenemos, miramos en todos los sentidos, pero no vemos ninguna marca roja, al final decidimos continuar, tomando de referencia la linea de hitos, que van dirección Norte/Oeste, que nos llevan hacia la mitad de la pedrera, obviando los que nos desvían en exceso hacia el Oeste al collado del Palas, o al Este al Puerto de Lavedan, cuyo sendero encontramos unos metros más arriba, marcado con las clásicas marcas rojas y blancas del Hpr.

Desde este punto, aprovechamos para echar una mirada atrás, abajo ya quedan los ibones de Arriel, mientras junto a la muralla del Palas, observamos como un montañero inicia el descenso por la pedrera, a la altura de una pequeña mancha de nieve, que nos viene de perlas para poder orientarnos.

Ahora ya, no nos complicamos la vida, tiramos pedrera arriba dirección Norte, hasta alcanzar el sendero que viene del collado del Palas, donde continuamos pegados a la muralla, dejando a nuestra izquierda un par de chimeneas, que aunque también dan acceso a la cima del Palas, tienen una dificultad bastante elevada, y que sin el material necesario supone meterse en un buen berenjenal.

Finalmente, tras casi dos horas de larga pedrera, alcanzamos el punto donde la muralla rompe, que da acceso a la chimenea de Ledormeur, donde disfrutamos de unas fantásticas vistas del Pico Arriel, y de su hermano pequeño el Petit Arriel, además del Balaitous, que todavía conserva algo de nieve en el glaciar.

En algunas reseñas, habíamos leído que la entrada, estaba marcada con una letrero amarillo, que ahora no está, aunque hay una placa metálica, que recuerda a un montañero de Tolosa, que en el año 2007, falleció descendiendo el Palas.

Desde el ibón superior de Arriel, disfrutamos de la imponente figura del pico Arriel

Tras la pausa, rodeamos el ibón, y comenzamos el ascenso, tomando de referencia unas marcas rojas

Que se encuentran muy diseminadas, y que acabamos perdiendo 
Por lo que decidimos, seguir los hitos que dirección Norte/Oeste, nos guían al medio de la pedrera

Atrás va quedando el ibón superior de Arriel, con la Sierra de Partacua de fondo
Mientras vemos como un montañero desciende, por lo que tiramos pedrera arriba, dirección Norte
Hasta alcanzar el punto, donde la muralla rompe, en el que hay una placa metálica

Donde disfrutamos de unas fantásticas vistas del Arriel

Y del Balaitous, cuyo glaciar, aun conserva algo de nieve

Comprobamos la hora, y vemos que hemos empleado más tiempo del esperado en superar la pedrera, calculamos que hasta la cima nos queda otra hora más. El inicio de la muralla, la afrontamos por una placa tumbada, por la que vamos avanzando, guiándonos de las marcas rojas o de los hitos, que ahora sí, se encuentran en mayor número, y que da paso, a un encadenamiento de grandes bloques, por los que vamos realizando sencillas trepadas, bajo la cautivadora estampa del Balaitous.

Por el momento, está resultando sencillo, no hay pasos comprometidos, pero Ainhoa no lo ve claro, así que decide quedarse aquí esperándonos; el resto, continuamos unos metros avanzando por los bloques, hasta localizar el inicio de una corta chimenea, donde debemos buscar bien los apoyos.

Una vez superada, caminamos unos metros hasta alcanzar un rellano, al pie de la chimenea de Ledormeur, identificada con un circulo rojo. Antes de meternos en faena, descansamos unos minutos, tomamos una pastilla de glucosa, para evitar que los músculos se agarroten con la tensión, mientras observamos como una flecha roja, indica la variante para bajar hasta la pedrera.

Descansados, nos ponemos los cascos; uno a uno, vamos encarando la chimenea, ligeramente tumbada en su inicio, compuesta por una sucesión de rocas escalonadas, que nos permiten avanzar con firmeza, agarrándonos a los bloques, con pies y manos, buscando las zonas más cómodas, que habitualmente se encuentra en la zona exterior, manteniendo una escasa distancia entre nosotros, para evitar que en caso de empujar alguna piedra, está no coja velocidad y el impacto sobre el compañero sea mínimo.

La verdad que hasta el momento, la ascensión por la chimenea está resultando bastante más fácil de lo esperado, ya que la dificultad no pasa de II+, la sensación de vértigo es casi nula, ya que está nos envuelve, y no nos permite ver el vacío que hay a nuestra izquierda.

Pausadamente, llegamos a la mitad del recorrido, donde una gran X a nuestra izquierda, indica que esa no es la chimenea por la que debemos descender, aunque nosotros de momento continuamos subiendo, por un segundo segmento, más sencillo, donde la chimenea pierde inclinación, aunque por el contrario el terreno es más inestable, habiendo mucha piedra suelta, lo que nos obliga a mirar bien donde nos agarramos con las manos, y adonde colocamos los pies, para no tirar piedras al compañero.

Tras veinte minutos de ascenso, alcanzamos la salida de la chimenea, aliviado, miro a la cima del Palas, que para mi pesar aun queda algo alejada (300 metros y unos 150 metros de desnivel positivo), ya que pensaba, que al superar la chimenea hollaríamos la cima en escasos metros, cosa que por desgracia no es así, por lo cual, decidimos descansar en un saliente, donde una pareja de franceses está comiendo.

Cuando llegamos, nos preguntan de donde venimos, Carlos le comenta que desde el embalse de la Sarra, algo que les deja sorprendidos, ya que es una ruta muy larga, sobre todo en comparación con la que están haciendo ellos, desde el refugio de Larribet (unos 10 kilómetros y 1.000 metros d+).

Después, nos despedimos de ellos; tomamos el sendero que nace, desde la salida de la chimenea, por el que en suave ascenso, continuamos dirección Norte/Este, donde unos metros más adelante, se une con el que viene desde la arista So, que sube al Pitón Von Martín.

A cada paso, la visibilidad se va reduciendo, en la cara Este se ve bien, pero en cuanto cruzamos a la cara Oeste de la arista, comprobamos como casi en su totalidad, la vertiente francesa, esta cubierta por las nubes,tan solo el Midi d'Ossau, y el Lurien se aprecian entre el mar de nubes, además el sendero cambia por completo, y se torna aéreo, con una sensación de vacío, que para mi vértigo, resulta complicado avanzar, y con la excusa de esperar a Carlos que anda un poco rezagado, aprovecho para desconectar.

Una vez reagrupados, iniciamos el ataque final, cuya cima intuimos unos metros más arriba; realizamos un corto flanqueo a la izquierda, para acto seguido, hacer una trepada por terreno inestable, por el que caminamos con cuidado, y que tras superar, nos coloca al pie de la canal de acceso a la cima del Palas, con una fuerte inclinación (40/45º), que nos hace sudar la gota gorda.

Superada, alcanzamos un tramo de bloques, donde trazamos una diagonal a la izquierda, en la que nos aseguramos con las manos, por la que coronamos, cansados pero contentos, después de siete horas, la cima del Pico Palas o Pallas, que en día despejados es un mirador increíble, pero hoy como las predicciones meteorológicas indicaban, permanece cubierto casi en su totalidad.

Permanecemos un buen rato en la cima, comiendo, bebiendo, descansando, mientras disfrutamos de las escasas vistas que tenemos, donde en primer plano emerge entre las nubes, el precioso, pero menos conocido Pic Lurien, ensombrecido por el Arriel, y sobre todo el Midi d'Ossau, cuya cima se asoma tímidamente.

En el inicio de la muralla, afrontamos una placa tumbada
Que da paso a una sucesión de bloques, por los que vamos trepando

Hasta alcanzar el inicio de una pequeña chimenea, por la que ascendemos, hasta llegar a la parte superior

Donde caminamos, y llegamos a la Chimenea de Ledormeur, ligeramente tumbada en su primer tramo

Compuesta por una sucesión de rocas escalonadas, a las que nos asimos con firmeza

Avanzando con más facilidad de lo esperado, y con nula sensación de vacío, ya que la roca nos envuelve

Hasta llegar al segundo segmento, donde la chimenea pierde inclinación

Tras veinte minutos, alcanzamos la salida de la chimenea, donde continuamos por sendero
Hasta cruzar a la cara Oeste de la Arista, donde avanzamos por un aéreo sendero

Desde el que divisamos entre el mar de nubes, el Pic Lurien, y el Midi d'Ossau
Tras superar una canal con una inclinación de 40/45ª alcanzamos la cima del Palas

A pesar de las nubes, en la cima la temperatura es agradable (18ª), aunque nos cuesta arrancar, es hora de regresar, así que iniciamos el descenso, hasta la parte superior de la canal, por la que realizamos algún que otro destrepe, que sin tener dificultad, requiere el máximo de concentración, especialmente en la zona inferior, ya que un patinazo, nos proyectaría al abismo, aunque por lo menos las nubes cubren todo, y la sensación de vacío disminuye.

Una vez en la zona baja, realizamos el flanqueo hacia la izquierda, nos posicionamos en el aéreo sendero, por el que pasamos a la vertiente española, donde comprobamos como en esta zona, las nubes se van dispersando, dejándonos una visión parcial de los ibones de Arriel.

En apenas media hora, nos plantamos en la chimenea de Ledormeur, que desde arriba parece más fiera, que desde su base. Aunque existe la posibilidad de rapelar, nosotros no hemos considerado oportuno traer cuerdas, ya que estamos acostumbrados a este tipo de descensos.

Uno a uno, comenzamos a bajar de cara por la chimenea, que nos da mayor seguridad que hacerlo de culo, utilizando la técnica de oposición, anclando pies y manos a las rocas, manteniendo una corta distancia entre los tres, para evitar que en caso de arrastrar una piedra, está coja excesiva velocidad.

En la parte intermedia, la chimenea se abre por unos metros y se bifurca en dos, nosotros seguimos por la principal (la que no es, está marcada con una X roja), más sencilla y segura, por la que seguimos bajando, ya arropados por la roca, destrepando una sucesión de resaltes, que sin ser difíciles, exigen poner toda la atención.

Como suele pasar, una vez dentro, siempre es más sencillo de lo que parece; rápidamente, alcanzamos la base de la chimenea, donde esta vez, cogemos el sendero que marcado con una flecha roja, indica la variante del descenso, donde comenzamos a realizar un corto flanqueo hacia la izquierda, tomando de referencia, varios hitos que hay colocados en los pasos claves, que nos encaminan hacia unas terrazas, por las que vamos destrepando, hasta alcanzar la pedrera.

Aquí nos despedimos de Josu, que se va a buscar a Ainhoa, que ya desciende por la pedrera, mientras nosotros fuera de la zona de peligro, aprovechamos para descansar, sacar los bastones, y felicitarnos por el objetivo conseguido, aunque aún nos quedan unas cuentas horas para llegar hasta la Sarra.

Después, iniciamos el descenso hacia el ibón superior de Arriel, por la trocha que esta mañana hemos usado para subir, que desde arriba se intuye mejor, por la que vamos perdiendo desnivel, realizando sucesivas lazadas, por medio de la pedrera, hasta alcanzar el sendero que une el cuello de Palas con el Puerto de Lavedan.

Unos metros más abajo, sobre la cota 2.400 metros, preferimos dejarla, ya que da mucha vuelta, y decidimos trazar una linea recta, tomando de referencia los hitos que nos encaminan de forma más directa, hacia la cubeta del ibón, donde comprobamos como las nubes se van retirando, pudiendo disfrutar de unas espectaculares vistas del ibón superior de Arriel, con la Sierra de la Partacua de fondo.

Cerca del ibón, llegamos junto a un hito, colocado en un bloque de granito, oteamos el horizonte, y nos encontramos con varias barranqueras que desembocan en la cubeta. De todas las opciones, al final nos decidimos por una que se inicia a unos metros hacia el Oeste, así que nos desplazamos unos metros por una zona mixta de hierva y piedras, por la que alcanzamos la cabecera de la barranquera, por la que con algún que otro resbalón, llegamos a la cubeta del ibón superior de Arriel, que rodeamos hasta alcanzar la bifurcación al Balaitous, situado junto al torrente del desagüe del ibón de Chelau.

Desde la cima, iniciamos el descenso por la canal, realizando algún que otro destrepe

Hasta enlazar con el aéreo sendero

Por el que cruzamos a la vertiente española, donde las nubes se van disipando

Hasta llegar a la parte superior de la Chimenea de Ledormeur, que comenzamos a destrepar
En la parte intermedia, la chimenea se abre por unos metros, y se bifurca en dos
Nosotros seguimos por la principal, sorteando una sucesión de resaltes

Por los que llegamos, a la base de la chimenea, donde iniciamos un flanqueo a la izquierda

Siguiendo unos hitos, que nos llevan a destrepar por varias terrazas, que nos dejan en la pedrera
Utilizando la misma trocha de esta mañana, iniciamos el descenso por la pedrera, hasta la cota 2.400 metros

Donde preferimos ir más directos, y trazamos una recta, hasta alcanzar un hito, situado sobre un bloque

Punto en el que varias barranqueras, bajan hasta la cubeta del ibón
Ahora tan “solo” nos toca regresar por el mismo camino hasta el embalse de la Sarra, por lo que tras rodear la cubeta del ibón, enlazamos con el barranco de Arriel, donde en un torrente, aprovechamos para rellenar las botellas y echar sales minerales, mientras contemplamos por última vez la figura del Palas, de cuya cima se van disipando las nubes.

Una vez al otro lado del torrente, enlazamos con un cómodo sendero, por el que rápidamente alcanzamos el ibón inferior de Arriel, que rodeamos, y tras pasar el estrechamiento, llegamos a la Majada de Arriel, en el que se ubica el ibonet de Arriel, punto en el que el sendero se bifurca en dos, teniendo la posibilidad de tomar el camino de herradura, que va hasta el ibón de Respomuso, opción que descartamos, ya que no nos quedan muchas horas de luz.

Desde el collado, iniciamos el largo descenso hacia el fondo del barranco, el sentido común nos dice que tenemos que apretar el paso, pero el corazón nos obliga a caminar despacio, y a detenernos cada dos por tres, para disfrutar del bello paisaje, que ante nuestros ojos se abre, con una visión diferentes de la Sierra de Partacua, que con las luces del atardecer, las nubes, y el frescor, nos deleita.

Después de varias lazadas, llegamos al fondo del barranco, lo vadeamos, y en suave ascenso nos adentramos en una zona de bloques, que con alguna que otra dificultad, alcanzamos las lindes del bosque, por el que caminamos, hasta enlazar con el GR.11, donde realizamos un último descanso para comer lo poco que nos queda, disfrutando de las vistas hacia el Llano Cheto, al que llegamos tras reanudar la marcha, en fuerte descenso, vadeando el barranco de Arriel, que unos metros más abajo desemboca en forma de cascada sobre el río Aguas Limpias.

Los más de 1.200 metros que hemos perdido desde la cima del Palas, se notan, a pesar de ser casi de noche, la temperatura es agradable, aunque evitamos pasar por debajo de las duchas naturales del Paso del Onso, donde nos encontramos con algunos montañeros que a última hora de la tarde, suben a pernoctar al refugio de Respomuso, para mañana a primera hora, atacar alguno de los numerosos tres miles que rodean el ibón de Respomuso.

Siguiendo las marcas rojas y blancas del GR.11, atravesamos el bosque de hadas, que conforman las Selvas de Soba y la Laña, al salir de está última, en lo hondo, ya podemos apreciar el Llano de Tornalizas, al que llegamos con la atenta mirada de la Peña Foratata, y casi a continuación a los Llanos de Corralones, donde con la compañía del río Aguas Limpias, culminamos tras trece horas en el embalse de la Sarra, con las últimas luces del día, esta larga jornada de alta montaña, a una de las montañas más bellas e impresionantes del pirineo, que cuenta con la “fortuna” de no llegar a los 3.000 metros, lo que permite disfrutar de unos fantásticos paisajes, en casi absoluta soledad.

Siguiendo el cauce del barranco de Arriel, rellenamos la botella en uno de los torrentes que desembocan en el

Mientras contemplamos por última vez, la estampa del Palas

Por cómodo sendero, llegamos al ibón inferior de Arriel

Y acto seguido, al ibonet de Arriel, donde el sendero se bifurca en dos
Desde el collado, iniciamos el descenso, disfrutando de las vistas


Hasta llegar al fondo del barranco, donde tras vadearlo

Nos adentramos en una zona de bloques, por la que llegamos al bosque, y más tarde al GR.11
Desde el que ya divisamos el Llano Cheto, al que llegamos rápidamente tras un fuerte descenso


Y que da paso al Paso del Onso, donde evitamos ducharnos

Al salir del bosque, alcanzamos el Llano de Corralones, y a continuación al embalse de Respomuso

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