miércoles, 7 de junio de 2017

Circular junto al Macizo de Collarada: Punta Espata (2.204 m), Bacún Norte (2.195), Bacún Sur (2.114 m), y Punta de la Selva (1.614 m), desde la Fuente del Paco


El Pico Collarada con sus 2.886 metros de altura, es la máxima elevación del Macizo de Collarada, siendo factible su ascensión desde las poblaciones de Cranfranc o Villanúa.

Para esta jornada, con la compañía de Rubén, vamos a realizar una ascensión más asequible, pero no por ello menos bonita, a uno de los picos satélite de este macizo, la Punta Espata. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc.



Como no sabemos la cantidad de nieve que nos vamos a encontrar, quedamos a la siete de la mañana en Villanueva de Gállego, donde tomamos la A-23 hasta el puerto del Monrepós, desde el que continuamos por la N-330, hasta la población de Villanúa, haciendo una parada a mitad camino, en la panadería La Nave, donde compramos algo para desayunar.

Una vez en Villanúa, tomamos la entrada que hay a las afueras de dicha población, hacia el Centro de Interpretación, donde tenemos la opción de aparcar y empezar andando desde aquí, primero por pista y luego por el sendero de la Fuente del Paco, o seguir con la furgoneta por la pista de la Trapa.

Para quitarnos trescientos metros de desnivel, decidimos continuar durante tres kilómetros por la pista de la Trapa, hasta que alcanzamos el puente, por el que cruzamos el barranco del Bozuelo, y en un pequeño recodo, aparco la furgoneta, aunque existe la posibilidad, de poder subir hasta el refugio del Cubilar de la Espata, pidiendo permiso en el Ayuntamiento de Villanúa.

Sin duda, está última opción, es perfecta para subir al Collarada; como la ascensión que vamos a realizar, es más modesta, preferimos empezar desde este punto, así que lo primero, comemos algo, mientras echamos un vistazo al macizo de Collarada, que apenas tiene nieve, por lo que nos olvidamos de las raquetas, y metemos solo los crampones, aunque nos da la impresión, de que hoy, no los usaremos.

Pasadas las 09:00 horas, iniciamos el recorrido, desde este lugar, tenemos la posibilidad de coger la pista de la Trapa, opción más larga, y que se utiliza cuando hay nieve, para subir o bajar esquiando.

Nosotros, desde el mismo recodo, tomamos el camino de tierra, por el que sin cruzar el puente, caminamos paralelos al barranco del Bozuelo, dirección Este, durante cien metros, hasta que a mano derecha, tomamos el sendero local, por el que en suave ascenso, nos adentramos en el pinar, donde entre sus ramas, obtenemos una bonita estampa del Collarada.

Cuando apenas llevamos trescientos metros, salimos del bosque, nos acercamos hasta el cauce del barranco del Bozuelo, que para la época del año en la que estamos, lleva un exiguo caudal, y cruzandolo por las piedras, pasamos a la margen derecha, donde nos introducimos de nuevo en el pinar.

Tomando de referencia las marcas amarillas, y verdes, continuamos la ascensión, a partir de este punto, la pendiente se acentúa, a pesar de ir caminando por la sombra, la ropa comienza a sobrar, por lo que en un pequeño claro, aprovechamos para detenernos, quitarnos capas, mientras echamos una mirada al horizonte, y disfrutamos del macizo de Collarada, que por fortuna, no será la última vez.

Iniciamos el ascenso, pegados al barranco del Bozuelo, hasta que tomamos el sendero que va al Collado de Ip
Por el que nos adentramos en el pinar, desde el que obtenemos una bonita estampa del Collarada

Cuando apenas llevamos trescientos metros, cruzamos el barranco del Bozuelo

Una vez en la margen derecha, nos adentramos de nuevo en el pinar, donde la pendiente se acentúa

En un pequeño claro, nos detenemos para quitarnos ropa

Mientras disfrutamos de unas bonitas vistas, al Macizo de Collarada

Después de la pausa, continuamos caminando unos metros más por la pradera, hasta que nos adentramos en el pinar, por un bonito sendero, por el que en suave descenso, alcanzamos el cauce del barranco del Bozuelo, próximo al a la pista de la Trapa, que se encuentra a unos cincuenta metros, de donde nos hayamos.

Aprovechamos que la zona del barranco, se encuentra despejada de vegetación, para mirar al horizonte, y comprobamos como las laderas del Bacún, al que tenemos idea de subir, tras coronar la cima de la Punta Espata, se encuentran parcialmente cubiertas por la nieve, aunque seguramente, podremos subir sin tener que poner crampones.

Desde el cauce del barranco, podemos subir unos metros monte a través para coger la pista de la Trapa, pero preferimos seguir por el sendero, que sube hasta el Collado de Ip; así que tras cruzar el cauce del barranco, continuamos subiendo por la ladera, que se encuentra salpicada de bonitos ejemplares de pinos, y abetos, tomando de referencia las marcas amarillas y verdes.

En apenas diez minutos, salimos a la pista de la Trapa, justo a la altura del refugio del Cubilar de la Espata, donde hacemos una pausa, para quitarnos más capas de ropa, y refrescarnos en la fuente, que hay situada junto al refugio, que se encuentra a rebosar de agua.

Con las térmicas como única prenda de abrigo, nos ponemos de nuevo en marcha, dejamos atrás el sendero, que sube al Collado de Ip, y continuamos ahora, tomando de referencia el curso del barranco del Bozuelo, desde el que podemos ver a lo lejos, el Collado de Marañan o la Espata, y a su derecha nuestro objetivo del día, la Punta Espata.

Aunque en este tramo no hay sendero, es fácil orientarse, por primera vez atravesamos un pequeño nevero, que a la sombra que le ofrecen los pinos, aun conserva la nieve dura; sobre la cota 1.750 metros, alcanzamos una zona de pastos, donde dejamos a nuestra izquierda el barranco del Bozuelo, y acometemos una corta, pero pronunciada ladera, por la que llegamos hasta un collado, que no aparece reflejado en los mapas.

Tras la pausa, caminamos unos metros más por la pradera, hasta adentrarnos de nuevo en el pinar
Por el que en suave descenso, llegamos hasta el cauce del barranco del Bozuelo

Desde el que podemos comprobar, como las laderas del Bacún, conservan algo de nieve.

Una vez cruzamos el barranco, seguimos ascendiendo, tomando de referencia las marcas amarillas y verdes


En apenas diez minutos, alcanzamos la pista de la Trapa, justo a la altura del refugio del Cubilar de la Espata
Desde el refugio, ya podemos ver el collado de Marañán, y a la derecha la Punta Espata

A la que nos acercamos, tomando de referencia, el curso del barranco del Bozuelo

Sobre la cota 1.750 metros, llegamos a una zona de pastos, donde abandonamos el barranco del Bozuelo

Desde el collado, las vistas al macizo de Collarada son espectaculares, observamos también, que no existe sendero que suba de forma directa al Collado de Bacún, así que cada uno a su ritmo, comenzamos a remontar la ladera, realizando alguna lazada, para reducir la dura pendiente que estamos afrontando; hasta que alcanzamos una primera elevación, en la que aprovechamos para descansar, mientras comemos, y nos hacemos alguna fotografía, con el macizo de Collarada de fondo.

Con los deberes casi hechos, nos ponemos de nuevo en marcha, continuamos nuestra ascensión por medio de la ladera, aunque ahora la pendiente es más suave, lo que nos facilita el avance, aunque la falta de nieve, nos ha trastocado los planes, ya que nos apetecía hacer una invernal.

Cuando sobrepasamos las dos horas, alcanzamos el Collado de Bacún, desde el que podemos ver por primera vez, el recóndito y solitario Valle del río Aurin, en el que la barrera que hay a la entrada del valle, y los nueve kilómetros de pista que hay que recorrer a patita, hace que este valle apenas sea visitado, y su estado de conservación se mantenga intacto, algo que tanto a Ruben como a un servidor nos atrae mucho.

El collado de Bacún, hace de divisoria de los Picos de la Punta Espata y Bacún, nosotros vamos a subir de momento a la Punta Espata, así que giramos a la izquierda, y seguimos por el cordal, dirección Norte/Este, hasta enlazar con una senda, por la que nos adentramos en un pedregal.

Como la senda la perdemos con bastante facilidad, decidimos subir directamente hasta el inicio de la cresta; una vez alcanzada, caminamos con precaución por el filo, con vistas a la Peña Retona, buscando siempre los pasos menos expuestos, ya que la caída hacia el barranco del Bozuelo, es de las que quitan el hipo.

Tras dos horas y media, coronamos la cima de la Punta Espata, que se encuentra marcada por una espada (espata en aragonés), y una escultura de la Virgen de la Espata.

Como el día es excepcional, nos lo tomamos con calma, permanecemos largo rato en la cima, disfrutando de las vistas que tenemos hacia el Norte del macizo de Collarada (Collarada, Collaradeta, Somola Norte y Somola Sur), al Oeste del Valle de Aisa (Lecherines, Aspe y Llana de Garganta), e incluso algunos de los picos de los pirineos occidentales como el Bisaurín.

En el collado, las vistas del macizo de Collarada, son excepcionales

Sin sendero, remontamos en fuerte pendiente, la ladera, por la que subimos hacia el Collado de Bacún

Hasta alcanzar una primera elevación

En la que descansamos, mientras nos hacemos alguna fotografía con el macizo de Collarada de fondo
Tras el descanso, reanudamos la marcha, en suave ascenso, hacia el Collado de Bacún

Al que llegamos, después de dos horas de ascensión

Y donde disfrutamos por primera vez, del recóndito y solitario Valle del río Aurín

Desde el collado de Bacún, caminamos por el cordal, hasta el inicio de la cresta

Por la que continuamos, con vistas a la Peña Retona, buscando los pasos menos expuestos

Después de dos horas y media, coronamos la cima de la Punta Espata

Vistas al macizo de Collarada (Collarada, Collaradeta, Somola Norte y Somola Sur)



 Y al Valle de Aisa (Lecherines, Aspe y Llana de Garganta)
Cuando planeamos la ascensión, nuestra idea era ascender a la Punta Espata, y en caso de la que nieve estuviese en buenas condiciones, alargarla hasta el Bacún Norte.

Como las condiciones por desgracia nos son favorables, ya que apenas hay nieve, lo vamos a subir, así que comenzamos el descenso por la cresta, con vistas a Villanúa que se encuentra en lo hondo, y al Valle de Aisa, hasta alcanzar rápidamente el Collado de Bacún, donde de nuevo, se nos van los ojos, hacia el Valle del río Aurin, que seguro otro día visitaremos, para ascender a la Pala de Alcañiz.

Desde el Collado, seguimos por el cordal, dirección Sur/Oeste, hasta alcanzar la base del Pico Bacún, donde comenzamos a ascender, siguiendo las trazas de una trocha, que se pierde en determinados puntos, pero que no ofrece mayor dificultad, que ir trazando zetas, para ganar los casi 150 metros de desnivel positivo que nos quedan hasta la cima.

A diferencia de la Punta Espata, en la loma de ascensión al Bacún, todavía se conservan algunos neveros, que pasamos sin calzar crampones, ya que la nieve no esta dura, y además podríamos evitarlos, dando un rodeo.

Cuando apenas han transcurrido veinte minutos desde que iniciamos el descenso desde la Punta de la Espata, coronamos la segunda de las cimas, el Pico Bacún Norte, desde el que obtenemos unas bonitas vistas de la Punta Espata, con todo el Macizo del Collarada de fondo, y la Peña Retona.

Conseguido el objetivo, nuestras cabezas se van calentando, "ya que estamos aquí", podemos ir hasta una de las cimas que forman el cordal del Bacún; hacia el Sur/Este al Pico de La Lera, y al Sur/Oeste al Picón Bacún Sur, opción que finalmente elegimos.

Dicho y hecho, nos ponemos en marcha, caminamos dirección Sur/Oeste por el cordal, que se encuentra cubierto por una fina capa de nieve, que nos viene de perlas, para refrescar nuestros recalentados pies, ya que pensando en calzar crampones, hemos cambiado las zapatillas de trail, por las botas de montaña.

Chino a chano, vamos recortando los metros que nos quedan hasta la cima, el terreno es cómodo de andar, y no ofrece apenas resistencia; además como vamos charrando, se nos pasa volando y en cuestión de minutos, llegamos a la cima Sur del Pico Bacún, en el que las vistas son similares.

Desde la cima de la Punta Espata, podemos ver el Pico de la Lera (izda), y el Bacún Norte (drcha)

Después de la pausa, descendemos por la cresta

Hasta alcanzar el Collado de Bacún


Donde los ojos, se nos vuelven a ir hacia el Valle del río Aurin

Desde la base del Bacún, comenzamos a remontar la ladera, pasando algunos neveros sin calzar crampones
En 20' coronamos la cima del Bacún Norte, con vistas a la Punta Espata, Collarada y la Peña Retona
Desde el Bacún Norte, decidimos seguir por el cordal hacia el Bacún Sur

Que se encuentra cubierto por una fina capa de nieve

Y por la que rápidamente alcanzamos la cima Sur del Bacún

Ahora nos toca regresar sobre nuestros pasos, aunque me viene a la cabeza, que desde la cima del Bacún Sur, se podía seguir en circular hasta una cima secundaría, que se llama la Punta de la Selva, ya que este recorrido, era el plan C, para el verano pasado.

Se lo comento a Rubén, que saca un mapa de la zona, y comprobamos junto con el mapa del GPS, que es posible bajar hasta la Punta de la Selva, aunque a partir de ahí, tenemos que encontrar un sendero, que según el mapa, sale dirección E hacia la Fuente del Paco, aunque no sabemos en que condiciones estará, ni si nos será fácil encontrarlo, ya que a veces, estos senderos que salen marcados en los mapas, se encuentran en desuso, cerrados por la vegetación.

Por el momento, vamos a descender un poco, a ver si encontramos sendero; en caso afirmativo seguiremos descendiendo, y sino regresaremos hasta la cima del Bacún Sur, e iniciaremos el descenso por la vía habitual.

Desde el mismo vértice geodésico, iniciamos el descenso por una loma herbosa, que no ofrece ninguna dificultad, poco poco la pendiente se va suavizando, alcanzamos el cordal por el que nos adentramos en el pinar de la Coasta, donde comenzamos a ver unas marcas blancas y amarillas (otro día buscando información vi, que era el PR.2), que tienen toda la pinta de ser recientes, y que imaginamos que debe de ir hasta Villanúa, aunque otro cantar será encontrar el sendero, que nos lleve hasta la Fuente del Paco.

Como se hace la hora de comer, y aun nos quedan unos cuantos kilómetros para terminar, aprovechamos la sombra que nos ofrecen los pinos, para hacer una parada, comemos, bebemos y descansamos un buen rato, porque no tenemos prisa.

Tras la pausa, nos ponemos de nuevo en marcha, seguimos descendiendo entre los pinos, que en alguna ocasión nos tocan sortear, ya que se encuentran tumbados sobre la trocha, por la que estamos bajando, y que de vez en cuando, nos obliga a estar atentos, a las marcas blancas y amarillas, que se encuentran situadas principalmente, en las mugas que delimitan los municipios.

Sobre la cota 1.615 metros, alcanzamos un camino de tierra, que pensamos que debe venir, desde el despoblado de Cenarbe, perteneciente al municipio de Villanúa, cuyo topónimo le viene del vasco antiguo Azenari-be, que significa suelos de zorros.

Desde el vértice geodésico, iniciamos el descenso por una loma herbosa


Por la que nos internamos en el pinar de la Coasta


Tomando de referencias las marcas blancas y amarillas del PR.2, situadas en las mugas



Como intuimos que en este lugar, o cerca de él, se puede encontrar el sendero, que nos permita bajar hasta la Fuente del Paco, buscamos por los alrededores alguna marca o hito, aunque lo único que vemos es un bancal, que se adentra en el pinar, y que parece no tener continuación, mucho más lejos de donde abarca la vista.

Así que por el momento, vamos a seguir tomando de referencia las marcas blancas y amarillas del PR.2, por lo cual, proseguimos por la trocha, marcada en su entrada con un hito, por la que bajamos dirección Sur/Oeste, por medio del pinar, donde dejamos a nuestra derecha, la tachuela de la Punta de la Selva, a la que preferimos no acercarnos, a pesar de encontrarse a tan solo unos metros.

A medida que vamos perdiendo desnivel, los restos de trocha que seguimos, se va transformando en un amplio camino de tierra en desuso, que va realizando continuas lazadas, y que tiene toda la pinta, que se construyo para bajar la madera de la Selva de Villanúa al pueblo, por los restos de árboles que nos encontramos.

Poco a poco, notamos como la vegetación va cambiando, ahora estamos atravesando un terreno más agreste, y entre los pinos, vemos que más abajo están las vías del tren del Canfranero, por lo que nos damos cuenta, de que hemos perdido demasiado desnivel, y en algún lugar nos hemos pasado el desvío.

Recordando un poco el descenso, hace casi un kilómetro, hemos pasado junto a un madero tirado en el suelo, y un hito de piedras, imagino que ese tiene que ser el desvío, así que ahora, nos toca recuperar los 150 metros d+, que hemos bajado de más, por lo que retrocedemos sobre nuestros pasos, hasta alcanzar el madero, donde comprobamos que efectivamente, hay una bifurcación.

En este punto, abandonamos el PR.2, y seguimos por el camino madedero, algo más estrecho, pero de idénticas condiciones, por el que vamos perdiendo desnivel de forma más suave, realizando continuas lazadas, hasta que casi cuando estamos llegando al final del camino, el mapa del GPS, nos indica que justo en la penúltima curva, esta el inicio del sendero que buscamos.

Al llegar a la pista, seguimos por el PR.2, marcado con un hito en el inicio

Por el que nos adentramos en la Selva de Villanúa, dejando a nuestra derecha la Punta de la Selva

A medida que vamos perdiendo desnivel, la trocha, se va transformando en un amplio camino madedero

Que va realizando sucesivas lazadas, hasta que llegamos junto a un madero, y un hito de piedras

Que marca el desvío, donde abandonamos el PR.2

Y seguimos por el camino madedero

Hasta que llegamos a la penúltima curva, donde el mapa, nos indica que nace un sendero
Haciendo caso al mapa, llegamos a la curva, al principio observamos trazas de una trocha, por la que nos internamos en el pinar, pero a los pocos metros, está desaparece, y tenemos la impresión, de que vamos a tener que salir de allí, bosque a través.

A medida que descendemos, los acebos y zarzales, comienzan a cerrar el bosque, nos movemos con cuidado para no acabar en el suelo, o con un ramazo en la cara; con un poco de suerte, llegamos a una pronunciada barranquera, que se encuentra limpia de vegetación, por la que comenzamos a descender, realizando alguna sencilla trepada, en la que no puedo evitar dar algún que otro culetazo, sin ninguna repercusión.

Chino a chano, vamos perdiendo desnivel, más lento de lo que esperábamos, con la incertidumbre, de que esta barranquera no acabe en un cortado, y tengamos que darnos media vuelta, aunque creo recordar que a Daniel del Blog Cronicas Montañeras, le paso lo mismo que a nosotros, pero consiguió salir de aquí, sin tener que dar la vuelta.

Cuando llevamos casi medio kilómetro de descenso, Rubén me avisa, que por fin a llegado al camino que va hacia la Fuente del Paco; un minuto más tarde lo alcanzo, y ya más tranquilos, seguimos en suave ascenso, hacia la Fuente del Paco, cuya cercanía se hace notar, por los grupos de familias, que nos vamos encontrando a nuestro paso.

Cerca de la fuente, el camino se convierte en una amplia pista, por la que llegamos hasta el refugio, que no se encuentra en muy buen estado, y unos metros más abajo, al área recreativa de la Fuente del Paco, cuyo nombre le viene, porque Paco en aragonés, se utiliza para denominar a las laderas sombrías, donde los rayos del sol apenas dan.

En la fuente, aprovechamos para refrescamos, después, regresamos a la pista principal, por la que caminamos, disfrutando por última vez de las vistas, que hay entre las ramas de los árboles, de las cimas del Valle de Aisa, y por la que alcanzamos el puente que salva el barranco del Bozuelo, donde cerramos esta bonita e improvisada circular.

Al final, entre idas y venidas, han salido 15 kilómetros, y 1.375 metros d+, en el que la mejor opción, es realizar la circular desde Villanúa, por el PR.2, aunque si se está acostumbrado a jabalinear, esta también es una buena opción.

En la penúltima curva, tomamos las trazas de una trocha

Que a los pocos metros desaparece, por lo que descendemos por las zonas menos cerradas

Hasta que con un poco de suerte, llegamos a una barranquera

Por la que descendemos hasta alcanzar el camino de la Fuente del Paco


Que seguimos, hasta llegar al área recreativa de la Fuente del Paco

De regreso a la pista, cerramos la circular, disfrutando de las vistas hacia los picos del Valle de Aisa

9 comentarios:

  1. Hola Eduardo.

    Que chulada de ruta. Esas vistas desde la Punta Espata son cojonudas y esa mezcla de neveras y collado herbosos han hecho acrecentar mis ganas de Pirineos más de la cuenta. Que largos se me van a hacer estos dos meses, y conociendo a Dani seguro que ya habrá estado y estará en las fechas próximas y me pondrá los dientes más largos aún.
    Yo soy más de esas laderas de umbría, vamos que soy más de Paco.

    Un saludo.

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    1. Efectivamente Paco, digo Toni. Te vamos a poner un poco más largos los dientes jeje, que este finde toca en mi blog crónica pirenaica, de la asceensión que hicimos hace tres semanas en la Val d'Aran.

      Ya queda menos para agosto!!!

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    2. Hola Toni.

      La Punta Espata como pico no es gran cosa, pero el recorrido en general, es fantástico, además con esa dosis de aventura final, le da un plus.

      Yo también soy de Paco, donde haya un buen bosque, que se quiten las solanas.

      Un saludo

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  2. Hola Edurado.

    Bonita circular en el entorno de la preciosa Collarada. Punta Espata es de modesta altura, pero tiene una estampa realmente imponente, y unas vistas sensacionales. Muy bien pensado continuar la cuerda hacia los Bacún, y luego buscarse un poco las habichuelas para rematar la circular, estas rutas incluso saben mejor con ese toque de exploración, aunque a veces ello lleve a despistes y tener que hacer un poco más de desnivel del planeado al inicio jeje.

    Un saludo!!

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    1. Hola Dani.

      Sin duda lo mejor del recorrido, son esas vistas continúas hacia Collarada, por más que ves en Macizo, no te cansas de disfrutar de él, aunque también te digo, que el Valle del río Aurín, es precioso, y muy poco frecuentado.

      La circular como digo en la crónica, la pensé sobre la marcha, el verano pasado estuvimos de nuevo en Jaca, y era el plan C, para el día grande. El tramo de jabalinear, si estas aconstumbrado, pues tampoco es para tanto, al final es media hora, en un recorrido de más de siete horas, y con paciencia se supera, eso si, los 150 m d+, que no toco hacer por pasarnos, nos supieron a cuerno quemado, jeje.

      Quedo pendiente de esa crónica del Val d'Aran, estuvimos hace unos años, y nos gusto mucho, no me importaría volver, además hay unas ferratas muy guapas.

      Un saludo.

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  3. Tasca, nieve y cresterío de amplias miras, atracción del vedado valle que en otro momento se visitará, intuición, tesón y algo de suerte también conforman una extensa circular que se archiva entre los agradables recuerdos montañeros.

    Salud y Montaña, compañeros.

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    1. Hola Carmar.

      Ya sabes, que estamos negociando esa ruta al Valle del río Aurín, a ver si nos ponemos de acuerdo, esa pista tan larga, yo prefiero hacerla en bici.

      Aunque no estuviste, no pudo faltar el tramo intrincado de la jornada, si es que si no hay, lo buscamos, jeje.

      A ver si nos vemos pronto, que te cuesta venir por Zaragoza.

      Salud y Montaña!

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  4. Hola Eduardo:

    Vaya pedazo de entrada que te has marcado, ya más detallada no se puede, y el reportaje fotográfico es muy bueno.

    Que celos más grande que me has dado, los pirineos los tenemos algo lejos y no tenemos muchas ocasiones de poder ir, por esos rincones que nos enseñas. Aunque Dani no sé de donde saca el tiempo para que cada dos por tres esté por allí.

    Saludos.

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    Respuestas
    1. Hola.

      Muchas gracias, la verdad que me gusta detallar las entradas, las fotos no tiene mérito, porque con un paisaje así, es difícil no hacer buenas fotos.

      Lo pirineos os caen lejos, pero tenéis cerca la Sierra de Gudar, que también merece la pena, y que yo en cambio apenas conozco, a mi me pasa con otros lugares, como Picos de Europa, salvo que vivas en Madrid, que más o menos todo cae "no muy lejos", el resto nos tenemos con contentar con disfrutar de unas zonas.

      Un saludo.

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